miércoles, 2 de mayo de 2007

A casi un mes para regresar a casa…

A pasado un largo tiempo de mi retorno a África, las cosas han ido más rápido que la vez anterior (debido a que fue la primera vez), pero con el mismo movimiento de siempre. Se que he tenido a mis lectores en ascuas a la espera de mi nuevo reportaje creyendo que me desaparecí o me canse de escribir. Pues no, he me aquí, vivito y coleando, pero con nuevos lectores, si como lo escucharon NUEVOS LECTORES, resulta y acontece que la semana pasada me encuentro con unos ecuatorianos – holandeses que fueron transferidos a Guinea Ecuatorial por la ONU y mientras estábamos en la barra conversando con ellos, me cuentan que estaban buscando información del país por la Internet y con el buscador de Google encontraron una pagina web de una persona (cito textual): “Un Maracu.. mara algo en África”, me dijeron que les pareció buenísima, pues en son de anécdotas cuenta mas o menos como es Malabo, pues me detuve de lo que estaba haciendo y con una lagrima en los ojos, le dije como discurso de recibir un Oscar: “la pagina que mencionas, la escribo YO y se llama un Maracucho en África” todos se voltearon muertos de la risa y el hombre comenzó a atar cabos con las caras.

Varios hechos han ocurrido durante mi estadía que lo podríamos llamar fuera de lo normal, en el buen sentido de la palabra. La primera fue el compartir con mis nuevos amigos Libaneses el domingo de pascuas, invitación hecha por mi amigo Rafi, no es que los venezolanos no realicemos ningún tipo de actividad en esos días, pero los libaneses católicos realizan la cena en celebración de la pascua, pero con sus platos tradicionales. Para mi fue nada nuevo lo que sirvieron, pero lo disfrute muchísimo, de hecho, al finalizar la cena, fumamos “Arguili” o la famosa pipa de agua. Las personas que no me conocían me saludaron en libanés (no se porque).

Por supuesto las fotos de rigor…….








No se si se acuerdan que les explique que los ecuatoguinianos no sabían como clasificarnos, si éramos blancos, pero no nos comportábamos como ellos y ese tipo de cosas, recuerdan?

Hemos logrado el objetivo trazado, nos hemos colado en su sociedad, ya formamos parte de ella o al menos uno de nuestros delegados.

El amigo de todos (Ali), le pidieron que fuera el padrino de la hija de una compañera de trabajo (no, no es su hija), así que se celebro dicho evento en una iglesia de la ciudad y éramos los únicos blancos en dicha celebración, se pueden imaginar el cuadro. Gracias a Dios y a la Chinita todo salio bien, tanto el bautizo como la reunión, pero el calor me mataba, estaba sudando a mares. Las fotos hablan por si solas, somos unos ecuatoguineanos mas… (PD. Mike es el de cabello canoso)




El otro día se me ocurrió la genial idea de comer Steak Tartare (carne cruda molida condimentada), la experiencia para mi no fue nueva, pero para los venezolanos (Ali y Rubén) fue diferente. Con la ayuda de mis amigos del restauran, prepararon una focaccia y el Stake Tartar, para irnos a disfrutarlo en casa de Rafi en conjunto de los holandeses. Para ser honestos, estuvo muy bueno, de hecho sobrevivimos a cualquier infección estomacal o parasito que pudiera haber estado en la carne. Tanto fue así, que mi querido amigo Ali repitió!!! Rubén, estuvo con un poco de recelo pero le metió el diente (juraría que la mano le temblaba cuando se metió el primer bocado a la boca).




Repito, estos han sido los eventos excepcionales ocurridos pero, todos los miércoles, tenemos los festivales gastronomicos, los jueves Arepa’s night, los viernes el happy hour del club y los domingos nuestro tradicional brunch (desayuno-almuerzo)


Por los momentos solo me queda esperar para que se aparezca a la vuelta de la esquina mi viaje para el hogar que tanta falta me hace y disfrutar nuevamente con mi familia.

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